Muestra tus colores
Estaba entusiasmado por ir a ver el encuentro de béisbol entre los Tigers de Detroit y los White Sox de Chicago. Esa mañana, antes de ir al estadio del equipo contrincante, me puse con todo orgullo mi camiseta de los Tigers. No obstante, tuve que ponerme un abrigo encima de la camiseta de mi equipo porque hacía frío. Eso hizo que me sintiera frustrada porque ninguna persona que estuviera presente en el estadio U.S. Celular Field podría ver a qué equipo había ido a alentar. Nadie se enteraría de que era fanática de los Tigers. Después de que el encuentro se pospusiera durante tres horas a causa de la lluvia, finalmente comenzó y pude demostrar a toda voz mi lealtad alentando a mi equipo.
Lista preocupante
Mientras almorzaba sentado en mi auto bajo la sombra de un árbol, me preocupaban algunas cosas. En ese momento, un petirrojo, con un suculento gusano colgando de la boca, aterrizó cerca de la puerta del coche y me miró. Ese pájaro me hizo recordar vívidamente las palabras de Jesús en Mateo 6:25-26: «No se preocupen por su vida […]. Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?» (NVI).
Culpable de abundancia
Un hombre rellenaba una solicitud de empleo, cuando llegó a la pregunta: «¿Alguna vez fue arrestado?». Él escribió: «No». La pregunta siguiente, para que contestaran los que había respondido que sí, era: «¿Por qué?». De todos modos, el postulante la contestó escribiendo: «Porque nunca me atraparon». Sin duda, ¡él sabía que era culpable de muchas cosas!
La buena historia
Según un experimento realizado en la Universidad de Chicago, la gente tiende a recordar más las imágenes negativas. Aunque declaran que quieren alejarse del aluvión de noticias malas que transmiten los medios de comunicación, este estudio indica que sus mentes son atraídas hacia este tipo de historias.
Acercarlos a Jesús
La lectura bíblica de Lucas 18 que habla acerca de los niños parecía rara en el servicio fúnebre de David Holquist. Después de todo, tenía 77 años cuando murió.
La devoción de Dios
En 1826, el escritor británico Thomas Carlyle se casó con Jane Welsh, otra escritora de renombre. Ella se dedicó a respaldar el éxito de su esposo y lo ayudaba de todo corazón.
Quiero ojos azules
Cuando era niña, Amy Carmichael (1867–1951) deseaba haber tenido ojos azules en vez de marrones. Incluso oró para que Dios le cambiara el color de ojos, y se decepcionó cuando eso no ocurrió. Al cumplir 20 años, Amy sintió que el Señor la estaba llamando para servirlo como misionera. Después de trabajar en varios lugares, se dirigió a la India. Allí fue donde se dio cuenta de lo sabio que era Dios al haberla hecho como ella era. Si sus ojos hubiesen sido azules, probablemente le habría resultado más difícil ser aceptada por personas de ojos marrones. Ella sirvió a Dios en la India durante 55 años.
Acrecentar el amor
Un joven le dijo a su padre: —Papá, voy a casarme.
Lo bello de perdonar
Para Larry y Mary Gerbens, lo que comenzó como una colección se ha convertido en una oportunidad de servicio. Durante los últimos diez años, han estado coleccionando obras de arte basadas en la historia del hijo pródigo, que se relata en Lucas 15. Dicha colección incluye una pintura de Rembrandt y algunos trabajos de otros artistas que describen dicho relato.
Ayudantes de Dios
Estaba conversando con algunos niños acerca de Dios y de superhéroes, cuando Tobías hizo una pregunta. Este niño de cinco años de edad, muy imaginativo, dijo para cualquiera que escuchase: «¿Dios tiene un ayudante como tenía Hércules?». Su hermano mayor, de siete años y más sabio, de inmediato respondió: «Sí, tiene miles. Son Sus ángeles».